BIOME+ de ESSE: cuatro formas de trabajar con la biología microbiana de la piel

Cuando trabajar con vida cambia las reglas
Durante mucho tiempo, hemos pensado en la cosmética como algo que aplicamos sobre la piel: una crema que hidrata, un sérum que aporta determinados activos, un producto que ayuda a mejorar una necesidad concreta.
Pero la piel no es una superficie pasiva sobre la que simplemente depositamos ingredientes.
La piel es un órgano vivo y un ecosistema en el que conviven millones de microorganismos.
Bacterias, hongos y otros microorganismos forman comunidades que interactúan entre sí y con la propia piel, participando en procesos relacionados con su protección, su barrera y su equilibrio.
Y cuando empezamos a entenderla de esta manera, también cambia nuestra forma de entender la cosmética.
La cosmética no consiste únicamente en aplicar cosas sobre la piel. Cuando entendemos la piel como un ecosistema vivo, también empezamos a preguntarnos qué estamos haciendo en ese ecosistema.
Esta mirada es especialmente interesante cuando hablamos del microbioma cutáneo.
Porque trabajar con microorganismos no significa necesariamente añadir microorganismos vivos a una fórmula. Podemos trabajar con las sustancias que producen durante su crecimiento, con componentes procedentes de sus células o incluso con el microorganismo completo después de haber sido inactivado.
Y cada una de estas aproximaciones implica una relación diferente con la biología microbiana.
La piel no es un lienzo estéril
La piel alberga una comunidad de microorganismos que forma parte de su ecosistema. Su equilibrio no depende simplemente de eliminar aquello que consideramos indeseable, sino también de las relaciones que se establecen entre los distintos habitantes de este entorno.
Por eso, cuidar el microbioma no equivale a intentar conseguir una piel “libre de microorganismos”.
El objetivo es comprender qué condiciones favorecen un ecosistema cutáneo equilibrado.
Desde esta perspectiva, la pregunta deja de ser únicamente:
“¿Qué ingrediente necesita mi piel?”
Y empieza a ser también:
“¿Qué estoy haciendo en el ecosistema de mi piel?”
Es un pequeño cambio de pregunta, pero supone un cambio enorme de perspectiva.
Del microorganismo a la tecnología
Cuando una formulación incorpora elementos relacionados con microorganismos, existen diferentes posibilidades.
Podemos utilizar el medio en el que han crecido, una vez separado de los microorganismos.
Podemos aprovechar los componentes que se encuentran dentro de sus células.
Podemos conservar el microorganismo completo, aunque haya sido inactivado.
Y podemos intentar algo mucho más complejo: mantener el microorganismo vivo y viable.
Y aquí es importante detenernos en algo.
No estamos ante una escala sencilla de “menos a más potencia”
BIOME 4 es el nivel tecnológicamente más avanzado de esta evolución, pero no porque el número 4 signifique automáticamente “mejor”.
Lo es porque introduce un desafío completamente diferente:
mantener microorganismos vivos y viables dentro de una formulación hasta el momento de su aplicación.
Y eso cambia las reglas.
Porque una molécula no necesita estar viva cuando llega a nuestra piel.
Un microorganismo vivo, sí.

BIOME+ de ESSE: cuatro formas de trabajar con la biología microbiana
BIOME 1 — Broth
Cuando trabajamos con lo que el microorganismo deja detrás
Para entender BIOME 1, imaginemos primero el proceso desde el principio.
Los microorganismos se introducen en un medio nutritivo que les permite crecer y multiplicarse.
Durante ese proceso, no solo aumenta la cantidad de microorganismos: el propio medio se transforma.
Los microorganismos producen y liberan sustancias durante su crecimiento. Una vez finalizado el proceso, ESSE separa los microorganismos del medio mediante filtración y utiliza ese fermento en la formulación.
Por eso, en BIOME 1 no estamos incorporando los microorganismos al producto.
Estamos utilizando el entorno en el que han crecido y que ha sido transformado por su actividad.
Esta es la idea esencial de Broth.
¿Qué llega entonces a la piel?
No llegan los microorganismos vivos.
Llega el material obtenido del medio de cultivo después de retirar los microorganismos.
Es, por tanto, una primera forma de acercarnos a la biología microbiana sin incorporar al microorganismo como tal.
Y esto permite entender por qué los cuatro niveles no son simplemente una escala de concentración.
En BIOME 1, la tecnología se centra en lo que ocurre alrededor del microorganismo.
En BIOME 2, avanzamos un paso más:
¿Y si, en lugar de utilizar el entorno en el que ha vivido el microorganismo, aprovechamos lo que contiene el propio microorganismo?
BIOME 2 — Lysates
Cuando aprovechamos el contenido del microorganismo
Aquí cambia la perspectiva.
En BIOME 2, el microorganismo ya no es únicamente el origen de un medio transformado.
La propia célula pasa a ser el punto de partida.
ESSE describe los lysates como el resultado de romper las células de los microorganismos y utilizar sus contenidos en la formulación.
Por tanto, tampoco estamos hablando de microorganismos vivos.
Lo que utilizamos son los componentes obtenidos a partir de ellos.
Y esta diferencia es importante porque nos permite avanzar en nuestro recorrido:
BIOME 1 → lo que queda del entorno de cultivo.
BIOME 2 → lo que obtenemos del interior de las células.
Pero todavía hay otra posibilidad.
¿Y si quisiéramos conservar el microorganismo completo, en lugar de utilizar únicamente sus componentes?
Ahí llegamos a BIOME 3.
BIOME 3 — Tyndallisation
Cuando conservamos el microorganismo completo, pero inactivado
Hasta ahora hemos ido acercándonos progresivamente al microorganismo.
En BIOME 1, trabajábamos con el medio en el que había crecido.
En BIOME 2, utilizábamos componentes procedentes de sus células.
En BIOME 3, damos otro paso: ya no utilizamos solamente partes del microorganismo. Conservamos la célula completa.
Pero hay una diferencia fundamental: el microorganismo ya no está vivo.
¿Qué significa Tyndallisation?
ESSE describe la tindalización como un proceso en el que los microorganismos son inactivados mediante calor, pero permanecen completos. En lugar de romper las células, como ocurre con los lysates, se desactivan y posteriormente se incorporan al producto.
Esto significa que, en BIOME 3, podemos conservar la estructura completa del microorganismo, aunque este ya no pueda crecer ni formar colonias.
Es una diferencia importante respecto a BIOME 2.
En un lysate, la célula se rompe y se utilizan sus contenidos.
En la tindalización, la célula permanece entera.
Por eso podemos visualizar la evolución de esta manera:
BIOME 1→ el entorno en el que creció el microorganismo.
BIOME 2→ el contenido de la célula.
BIOME 3→ la célula completa, pero inactivada.
BIOME 4→ la célula completa y viva.
Y aquí aparece una frontera especialmente interesante.
El punto en el que la vida entra en la fórmula
Hasta BIOME 3, podemos trabajar con materiales procedentes de microorganismos sin necesidad de mantener microorganismos vivos dentro de la formulación. De hecho, ESSE señala que estos tres primeros niveles son relativamente sencillos de incorporar a los productos cosméticos porque pueden añadirse al final del proceso de fabricación sin modificar de manera significativa el sistema conservante o el resto de la fórmula.
Con BIOME 4, esto cambia.
Porque si queremos que un microorganismo llegue vivo a la piel, ya no basta con conservar sus componentes o mantener intacta su estructura.
Hay que conservar su viabilidad.
Y ese es el salto que convierte a BIOME 4 en el nivel tecnológicamente más avanzado de esta evolución.
BIOME 3 no es “BIOME 4, pero muerto”
Son tecnologías diferentes.
BIOME 3 permite trabajar con el microorganismo completo después de su inactivación. BIOME 4 introduce la posibilidad de trabajar con microorganismos vivos capaces de crecer y formar colonias.
BIOME 4 — Live Probiotic
Cuando el microorganismo está vivo
Ahora queremos conservarlo vivo.
Y eso significa que ya no basta con preservar un ingrediente. Hay que preservar un organismo.
ESSE describe BIOME 4 como el nivel en el que se utilizan microorganismos vivos capaces de crecer y formar colonias. A diferencia de los tres niveles anteriores, aquí la viabilidad del microorganismo forma parte esencial de la tecnología.
Pero decir que un producto contiene microorganismos vivos es solo el principio.
La verdadera dificultad está en conseguir que sigan vivos hasta el momento en que llegan a la piel.
¿Cómo se mantiene vivo un microorganismo dentro de un cosmético?
Aquí la formulación tiene que resolver un problema muy diferente al de una fórmula convencional.
Los microorganismos vivos necesitan unas condiciones que les permitan mantenerse viables. Y, al mismo tiempo, una formulación cosmética necesita ser estable y segura.
En el caso del Probiotic Serum, ESSE utiliza una estrategia específica: el Lactobacillus vivo se encapsula dentro de pequeñas esferas de un prebiótico soluble en agua. Estas cápsulas se distribuyen dentro de un sérum de base oleosa, donde protegen a las bacterias del entorno hasta que entran en contacto con el agua presente sobre la superficie de la piel.
Y aquí ocurre algo especialmente interesante.
Cuando la cápsula entra en contacto con el agua, se disuelve y libera el Lactobacillus vivo.
Pero la cápsula no solo actúa como protección: el material prebiótico que la forma también proporciona alimento a las bacterias cuando son liberadas.
Es decir, la tecnología tiene que pensar en dos momentos diferentes:
Mientras está en el producto:proteger la viabilidad del microorganismo.
Cuando llega a la piel:permitir que ese microorganismo pueda liberarse y entrar en contacto con su nuevo entorno.
Y ahí entendemos de verdad por qué BIOME 4 cambia las reglas.
No estamos simplemente incorporando un ingrediente procedente de un microorganismo.
Estamos diseñando una fórmula alrededor de un organismo vivo.
Y entonces aparece una nueva pregunta
Si hemos conseguido mantener vivo al microorganismo dentro de la fórmula, todavía queda por comprender algo esencial:
¿Qué ocurre cuando ese microorganismo llega a la piel?
Porque aquí ya no estamos hablando únicamente de conservarlo.
Estamos hablando de su posible interacción con otro ecosistema vivo: el microbioma de nuestra piel.
ESSE describe, en el caso de su Probiotic Serum, la presencia de Lactobacillus vivo en una concentración de 1.000 millones de CFU/ml y plantea como uno de los mecanismos de acción la llamada exclusión competitiva: los microorganismos beneficiosos ocupan espacio y utilizan nutrientes, dificultando que determinados microorganismos patógenos puedan establecerse.
Cuando un microorganismo vivo llega a la piel
Llegar vivo a la piel no significa necesariamente quedarse en ella para siempre.
Y esta distinción es importante.
Cuando hablamos de microorganismos vivos aplicados sobre la piel, conviene distinguir entre viabilidad, supervivencia, interacción y colonización.
Que un microorganismo sea viable significa que permanece vivo y conserva la capacidad de desarrollar su actividad biológica. Pero, una vez que entra en contacto con la piel, se encuentra con un ecosistema que ya existe: otros microorganismos, nutrientes, lípidos, humedad, pH y las propias defensas de la piel.
Por eso, aplicar un microorganismo vivo no significa simplemente “añadir una bacteria” a una superficie vacía.
Significa introducir un organismo en una comunidad que ya está funcionando.
ESSE plantea que los microorganismos beneficiosos pueden participar en un mecanismo conocido como exclusión competitiva: al ocupar espacio y utilizar determinados nutrientes, pueden dificultar que otros microorganismos encuentren las condiciones necesarias para establecerse.
Pero esto no significa que podamos controlar el microbioma como si fuera un interruptor.
La interacción entre microorganismos depende de muchos factores y del ecosistema concreto en el que se encuentran.
Y esta es precisamente la idea que nos interesa conservar:
BIOME 4 no consiste simplemente en añadir microorganismos vivos a una fórmula. Consiste en conseguir que un microorganismo vivo llegue a un ecosistema que ya existe y pueda interactuar con él.
La lógica es mucho más interesante.
Se trata de introducir microorganismos vivos en un ecosistema que ya existe y crear las condiciones para que esa interacción pueda producirse.
Y eso nos lleva directamente a otro elemento fundamental de esta tecnología:
los nutrientes.
Porque si queremos comprender cómo puede funcionar un microorganismo vivo sobre la piel, no basta con preguntarnos qué microorganismo estamos aportando.
También tenemos que preguntarnos:
¿De qué se alimenta?
Probióticos y prebióticos: microorganismos y alimento
Si queremos trabajar con microorganismos vivos, hay una segunda cuestión que no podemos ignorar: también importa el entorno en el que esos microorganismos van a encontrarse.
Por eso, cuando hablamos de tecnologías basadas en microbioma, aparecen dos conceptos que suelen relacionarse entre sí: probióticos y prebióticos.
Un probiótico es, en sentido estricto, un microorganismo vivo que, administrado en cantidades adecuadas, proporciona un beneficio.
Un prebiótico cumple una función diferente. No es un microorganismo, sino un recurso que puede favorecer determinados microorganismos.
Esta diferencia nos ayuda a entender algo importante cuando hablamos de BIOME 4:
No basta con mantener vivo un microorganismo. También importa el entorno en el que va a encontrarse cuando llegue a la piel.
La piel ya es un ecosistema vivo, con sus propios microorganismos, nutrientes y condiciones ambientales. Por eso, trabajar con microorganismos vivos no consiste simplemente en añadir una bacteria a una fórmula.
Supone crear una formulación capaz de protegerla, mantenerla viable y permitir que entre en contacto con el ecosistema cutáneo en unas condiciones adecuadas.
BIOME 1 → el entorno transformado por el microorganismo.
BIOME 2 → componentes procedentes del microorganismo.
BIOME 3 → el microorganismo completo, pero inactivado.
BIOME 4 → el microorganismo vivo y viable.
Cuatro niveles. Cuatro formas diferentes de trabajar con la biología microbiana.
Conclusión
Comprender BIOME+ no consiste en decidir qué nivel es “mejor”.
Consiste en entender que existen diferentes formas de trabajar con la biología microbiana de la piel.
BIOME 1 trabaja con el entorno transformado por los microorganismos.
BIOME 2 utiliza componentes procedentes de sus células.
BIOME 3 conserva el microorganismo completo, pero inactivado.
BIOME 4 da un paso diferente: trabaja con microorganismos vivos y viables.
La diferencia entre estos niveles no es simplemente una cuestión de intensidad. Es una cuestión de qué relación establece la fórmula con el microorganismo y, en el caso de BIOME 4, de cómo preservar su vida hasta el momento de la aplicación.
Por eso, conocer las tecnologías que hay detrás de un producto nos permite mirar la cosmética de una manera diferente.
Ya no se trata solamente de preguntarnos qué contiene una fórmula.
También podemos preguntarnos qué proceso busca apoyar, qué tecnología utiliza para hacerlo y por qué esa tecnología puede tener sentido para una determinada necesidad de la piel.
Y ese es, en definitiva, el valor de comprender BIOME+.
No elegir por el número.
Entender qué hay detrás de él.
Sigue explorando…
Si quieres profundizar en los conceptos que aparecen a lo largo de este artículo, puedes continuar explorando:
Microbioma de la piel: qué es, cómo funciona y por qué forma parte del ecosistema cutáneo.
Barrera cutánea: cómo se relacionan la función barrera, los lípidos y el microbioma.
Probióticos, prebióticos y postbióticos: qué significa realmente cada concepto y qué diferencias existen entre ellos.
Perfil Cutáneo Terra®
Comprender las tecnologías bióticas puede ayudarte a interpretar mejor lo que tu piel necesita, pero el nivel BIOME de un producto no determina por sí solo si ese producto es el adecuado para ti.
La elección debería partir de la necesidad y del estado actual de tu piel.
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Para conocer cómo estas tecnologías se trasladan a fórmulas concretas, puedes explorar una selección de productos ESSE que incorporan diferentes niveles de BIOME+.
BIOME+ 2 y 3
Productos que combinan diferentes formas de trabajar con componentes microbianos y microorganismos inactivados.
BIOME+ 3
Esse Biome Mist — una formulación basada en Lactobacillus tindalizado.

BIOME+ 4
Esse Live Probiotic Mist — una formulación con Bacillus coagulans vivo que requiere una preparación específica para preservar la viabilidad del microorganismo.

La tecnología es solo una parte de la historia.
La siguiente pregunta es qué necesita tu piel.




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